Tratamiento con Crioablación: Alivio del Dolor Mediante Frío Extremo
La crioablación es una técnica mínimamente invasiva que emplea frío extremo (aproximadamente -78°C) para provocar una lesión controlada en el tejido nervioso, interrumpiendo así la transmisión de señales dolorosas. A través de la ciencia, utilizamos este principio térmico para apagar el dolor de manera segura.
A nivel médico, la crioanalgesia se refiere específicamente al uso terapéutico del frío para aliviar el dolor mediante el bloqueo temporal de la conducción nerviosa, sin necesariamente provocar una destrucción permanente del tejido neural.
¿Cómo funciona el poder del frío en tus nervios?
A diferencia de otras técnicas ablativas que utilizan calor (como la radiofrecuencia), la crioablación conserva la estructura conectiva del nervio (endoneuro, perineuro y epineuro). Esto es fundamental para tu seguridad neurológica.
De hecho, la crioablación percutánea no daña permanentemente los nervios, a diferencia de otros tratamientos, y permite conservar su función motora, eliminando únicamente la transmisión del dolor. Esto ofrece una serie de ventajas, como una menor inflamación, un área de efecto mayor, una recuperación más rápida y menos efectos secundarios.
Principales indicaciones para aplicar la Crioablación
Este tratamiento es altamente versátil y está especialmente indicado para tratar diferentes orígenes de dolor crónico, destacando su uso en los siguientes casos:
- Rodilla: Dolor por gonartrosis de rodilla. Se actúa sobre los nervios geniculados en pacientes con gonartrosis moderada a severa con una respuesta insuficiente a tratamientos conservadores como fisioterapia, infiltraciones.
- Postquirúrgicos: Eficaz si sufres dolor crónico tras la cirugía de artroplastia total de rodilla (ATR) o dolor inguinal tras cirugía como la herniorrafía o laparotomía, se actúa sobre los nervios iliohipogástrico e ilioinguinal.
- Cadera y hombro: Tratamiento del dolor de cadera por coxartrosis y dolor articular de hombro.
- Otras neuralgias: La crioanalgesia percutánea puede ser una opción terapéutica para la neuralgia después de una mastectomía, toracotomía o fracturas costales, ya que actúa sobre los nervios intercostales. También es efectiva en dolor pélvico o rectal crónico al bloquear los nervios pudendos.
Es, además, un tratamiento ideal para el paciente con enfermedades de base que contraindican la cirugía.
¿Cómo se realiza el procedimiento paso a paso?
El proceso arranca siempre con una evaluación previa y selección adecuada del paciente, donde verificamos que el paciente ha presentado una respuesta positiva (≥50% de alivio del dolor) a bloqueos diagnósticos previos. Una vez confirmado esto, iniciamos el proceso:
El procedimiento se realiza mediante control ecográfico, lo que permite una visualización en tiempo real de estructuras anatómicas, identificación precisa de nervios diana y una monitorización de la formación de la «bola de hielo».
Durante el procedimiento de crioablación percutánea, se inserta una sonda a través de la piel hasta llegar al nervio objetivo.
La sonda contiene una punta que genera una temperatura extremadamente fría que congela un área circular del tejido circundante, creando una lesión controlada en el nervio.
Esta lesión interrumpe la transmisión de las señales de dolor, aliviando así los síntomas en el área afectada.
Recuperación rápida y beneficios a largo plazo
Con este enfoque, la recuperación es rápida, es un procedimiento de día, sin necesidad de ingreso hospitalario. Los efectos analgésicos pueden persistir varios meses y existe la posibilidad de repetir el procedimiento si el dolor reaparece.
A largo plazo, la crioanalgesia puede mejorar significativamente el dolor en reposo y durante la actividad, mejora la capacidad funcional y movilidad, reduce la rigidez articular.
Vuelve a moverte con total libertad
En resumen, la crioablación utiliza temperaturas extremas para congelar y bloquear temporalmente las señales de dolor, logrando una enorme mejora en tu movilidad y rigidez articular sin dañar la estructura nerviosa.
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